viernes, 21 de agosto de 2015
Texto Jimena Salazar
Obra de Mariana del Val
Tema: Penas de amor –
La historia se desarrolla en alguna época del futuro. El arte y la actividad artística quedaron reducidos a los circuitos de distribución. Los ateliers de artistas están en los museos y en galerías, los artistas trabajan y producen allí. El artículo es para una revista de Curiosidades.
(Idea de ambientación estética de la película Blade Runner)
----------------5 palabras clave
Mujer - Pena de Amor – Mar – Femenino - Multiplicidad
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Durante muchos años la escena del arte limitó su mirada a las producciones de artistas que sólo trabajaban para ingresar a los circuitos de venta y distribución de obra.
El arte debía hacerse visible para erigirse como tal. Sin embargo, las exigencias del mercado lograron que los centros de producción fueran afectando a cada una de las obras y artistas de los que se nutrían. Las particularidades quedaron sujetas a los formatos que imponían los centros que al mismo tiempo legitimaban. La singularidad se volvió etiqueta en la nube del mercado: “novedad, excentricidad, clásico, constante, ecléctico, vendible, lo que gusta, de lo que se habla, vuelta a lo verdadero, masivo, prioridad técnica, exclusivo, espectacular, original, olvidado, citado, etc.” Si la necesidad de visibilizar fue condición del arte, la condición modeló la obra y la mirada. En este contexto, desde los lugares más recónditos, se extiende una red de producciones de arte que escapa a la nube de letras ya no sólo de molde. Conforma un entramado de “no tan visibles” que también sostiene el aliento de la creación artística y es en esta urdimbre se anuda la obra de Mariana Del Val.
Si el amor se volvió estereotipo, alimentándose de su propia imagen de amor, Mariana hace un salto de trampolín para sumergirse en las profundidades del mar de amores.
En su casa, rodeada de objetos antiguos que alguna vez fueron cotidianos, la artista deshila lágrimas para bordarlas y atraparlas en pequeños cajones. Cuentan las historias de desencuentros, de corazones rotos, de abusos y dolores. Cuántos pétalos perdidos en el viento! Esas palabras a veces de encantos perdidos y otras de tristezas Mariana las vuelve forma y color, transformándolas en una imagen liberadora y protectora.
¿Quiénes acuden a quitar sus penas? Quienes casi sin notarlo esmerilaron su ojos. Quienes alguna vez escondieron una tristeza recta, enderezadora de la curva de las sonrisas. Quienes se descubrieron con la mirada perdida cuando escucharon ese latir de algún corazón todavía espontáneo.
Es por ello, que en un barrio de la ciudad de Córdoba, un poquito más allá de las vidrieras de un shopping, hay un lugar apto para quienes quieran quitar sus penas de amor. Deberán animarse a bucear en las profundidades del mar y una vez allí, quizás, puedan volver a encontrarse.
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